Melina Masnatta y su búsqueda por reducir la brecha de género en tecnología

Melina Masnatta es una de las creadoras de Chicas en Tecnología, una ONG sin fines de lucro que busca reducir la brecha de género en tecnología en la región. “Me dedico a la tecnología educativa con impacto social. Me dedico a traducir y enlazar mundos para cambiar la vida de las personas”, dice Melina.

Melina comenta que sus comienzos fueron desafiantes porque la tecnología no tenía el mismo lugar que ahora. “Hace 13 años que trabajo en este ámbito. La tecnología era la parte menos elegida por los educadores y educadoras, pero sin duda lo que me apasionaba es que era un lugar con mucho espacio para crear y para conectar información, conocimientos de otras disciplinas, no solamente de la tecnología en sí misma“, nos cuenta.

¿Cuáles fueron tus mayores desafíos a nivel laboral?
Tuvieron que ver con encontrar esos proyectos que le dan sentido a lo que hago, encontrar equipos en los que me sintiera cómoda, donde hubiera una mirada y una forma de liderar coherente. Y por otro lado poder sostenerme económicamente, porque en ese inicio a veces hacías los proyectos que te gustaban pero no te pagaban y viceversa, entonces me llevó muchos años poder encontrar ese equilibrio de desarrollarme en lo que me gusta y vivir de eso.

El hecho de ser mujer también me estaba limitando, tanto en los ámbitos educativos tradicionales, donde en general las mujeres solemos cobrar menos, hay más competencia, incluso se genera una forma de trabajo en donde se descuida mucho al equipo y los liderazgos.

Chicas en Tecnología fue creado por 4 cofundadoras y luego fueron sumándose diferentes personas que al día de hoy le fueron dando nuevos desafíos y nuevas miradas creativas. Es una organización sin fines de lucro donde formamos, motivamos y acompañamos a jóvenes adolescentes mujeres para que puedan ser esa próxima generación de mujeres líderes en tecnología, para contribuir a cerrar esta brecha de género que existe en el mundo emprendedor tecnológico. Todos los programas e iniciativas que hacemos son libres y gratuitos, pero este último tiempo fuimos sumando no sólo trabajar en articulación con los emprendimientos tecnológicos, sino también con las familias, con los educadores, porque nos fuimos dando cuenta de que no es suficiente sólo tratar con las chicas sino con el entorno.

¿Qué consejos le darías a mujeres que quieren iniciar su emprendimiento?
Poder encontrarse con otras personas, que incluso sean diferentes a tus recorridos o tus miradas, va a enriquecer muchísimo ese recorrido que querés formar. Pedir estas conversaciones, preguntarle a alguien que admires si puede tomar un café virtual, encontrar quiénes van a ser esa red de inspiración, que puede no ser alguien inalcanzable sino colegas, amigas, personas que están en otros desarrollos o estadios de sus crecimientos, pero que aportan una mirada diferente y te acompañan a seguir ese desarrollo, que sino a veces queda muy solitario.

Seguir formándose. Le invertimos muy poco tiempo a nuestra formación. Se puede  entrar en un curso que no tiene nada que ver con lo que hacés o aspirás a ser, pero sin duda seguir aprendiendo es algo que te va reconectando con tus propósitos. Yo creo que la vocación o el emprendimiento tienen que ver con tus propósitos y son de alguna manera oportunidades para pensarlo diferente.

Respetar los procesos y los tiempos personales, nuestras expectativas y deseos. A veces estamos corriendo todo el tiempo y consumimos modelos muy exitosos o muy lejanos, y eso genera muchísimas tensiones y sentir que si no llegamos a esa altura quedamos alejadas, entonces qué importante que es conocer qué es lo que nos está pasando, escucharnos y respetar esos recorridos. En general no son recorridos sencillos sino desafiantes, ya que en definitiva, a la única persona a la que uno le tiene que dar respuesta y rendir cuentas es a nosotros mismos, y eso es importante recordarlo.

 


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