#ApasionadasID/ María Fernanda Quiñones: impulsora del comercio digital en América Latina

Especialista en derecho económico y financiero, María Fernanda Quiñones tuvo una importante trayectoria en el sector público antes de llegar a la presidencia de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico. Conocé los comienzos y la experiencia laboral de esta abogada que trabaja para impulsar el comercio electrónico a nivel regional, y busca superar la brecha digital y empoderar a las mujeres en sus emprendimientos. 

El 2020 fue el año que marcó el boom del e-commerce en el mundo. Los procesos de confinamiento y distanciamiento social han forzado nuevos hábitos de compra online en personas que tradicionalmente preferían adquirir productos de manera presencial, generando un crecimiento exponencial del comercio electrónico a niveles que estaban previstos para el 2025. Sólo en América Latina el número de usuarios creció más de 30%, con unas 52 millones de personas en línea. Según un reporte de Ebanx, el porcentaje de ciudadanos que usaban el e-commerce en Colombia pasó de 43% en enero a 55% en diciembre, con un crecimiento aproximado de 29% en el año.

Una de las personas que se destaca en este sector es Maria Fernanda Quiñones, presidenta de la Cámara de Comercio Electrónico de Colombia. Estudió derecho en la Universidad de Los Andes (Bogotá, Colombia) donde se graduó en 2004. Tiene un MBA, un máster en Derecho Económico, un año de especialización en Derecho Financiero y una especialización en el área administrativa y constitucional.

En sus comienzos, trabajó en la Caja Agraria, el banco público más grande que ha tenido Colombia, que en ese momento ya estaba en liquidación. “Allí pasé por diferentes áreas que me formaron como abogada integral, desde el estudio de títulos hasta la realización de contratos“, destacó. Luego trabajó en la alcaldía de Bogotá. “Me encontré con una realidad de corrupción y temas muy angustiosos. Estuve casi un año en la dirección jurídica, que me quita todo mi balance de vida-trabajo. Mi hija menor era recién nacida y fue muy duro ese proceso. Por esos azares de la vida me encuentro con mis amigos de la universidad que no veía hace muchísimo tiempo. Ellos me ayudan a reconectar con el mundo financiero e ingreso en una entidad llamada CredibanCo, un procesador de transacciones de pago. Trabajé allí durante 11 años. Me contratan en 2007 para crear el área jurídica, y la hago crecer hasta convertirla en una Secretaría General en el 2018, año en el que me retiro“. 

“El chistecito machista, misógino, es muy común en los ambientes laborales y es mucho más común cuando vas escalando posiciones. Yo diría que es innegable que eso es inherente a la vida profesional de una mujer en Latinoamérica“.

Consolidar una carrera exitosa le presentó complejidades en términos de género. “Defender la contribución que puede hacer la mujer desde su inteligencia, sus competencias técnicas y humanas y sus capacidades de liderazgo,  como habilidades que se complementan con su femineidad, pero que ni se superponen ni son opacadas por ella es algo muy difícil y en lo que tiene que trabajarse sin descanso. Para mí, por ejemplo, fue inevitable encontrarme con el conflicto que se tiene entre maternidad y desarrollo de una carrera profesional; fui mamá mientras estudiaba y mantuve como es natural a mi hija como prioridad, con el costo de desmontar en cada ambiente en el que me desarrollaba, el paradigma de que ser mamá me hacía menos productiva. Ser mujer en el mundo laboral, implica necesariamente  la carga adicional de ir evaluando y modificando esos prejuicios, eso lo he vivido a lo largo de toda mi vida profesional. El chistecito machista, misógino, es muy común en los ambientes laborales y es mucho más común cuando vas escalando posiciones. Yo diría que es innegable que eso es inherente a la vida profesional de una mujer en Latinoamérica“, afirma. “Estamos en una cultura que está enfrentando cambios. Hay que ser parte de esos cambios y saber desarrollar esa destreza para impulsarlos sin que se ponga en riesgo tu puesto. El contexto es muy complejo y a mí me ha exigido mucho como persona y naturalmente como profesional. Es un recorrido difícil que también aporta a la generación de habilidades, pero es más complejo para las mujeres que para los hombres, sin duda, nosotras además de hacer bien nuestro trabajo tenemos que ocuparnos de romper el techo de cristal”.

María Fernanda conocía muy bien el sector de pagos al llegar a la presidencia de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, pero su gran desafío fue comprender cómo funcionaba esa cadena y cómo se articulaban los diferentes eslabones entre sí. Desde mi experiencia de cómo se debe abordar una entidad gremial en términos de entendimiento de sus contribución a la economía nacional y de representatividad frente al gobierno en la estructuración de política pública, yo me encuentro en la Cámara con unos recursos muy limitados. Se me presenta el desafío de crear ese equipo de trabajo y estructurar la visión que yo tenía para el gremio a partir de unas premisas limitadas. Hubo muchos retos, pero a lo largo de estos dos años hemos podido materializar esos planteamientos y eso me ha dado muchas satisfacciones personales y profesionales“. 

En cuanto a la situación actual del sector, explica:El crecimiento económico del comercio electrónico está potenciado por la activación de las dinámicas de traslado al ambiente digital. Es un canal transaccional que sirve para que los comercios vendan mucho más. Adicional a esto, en términos macroeconómicos, el comercio electrónico promueve la formalización y la inclusión social al hacer visibles los intercambios económicos, sobre todo para países como los nuestros, que mantienen una importante porción de su economía en la sombra. Se hace positivo que esos intercambios se empiecen a trasladar hacia lo digital, de manera que se pueda entender cómo funcionan los flujos económicos y optimizar así la fiscalización y el gasto social”.  

María Fernanda Agrega: “El comercio electrónico trasciende su rol como canal que hace más eficientes los intercambios económicos de las personas para convertirse en un movilizador del desarrollo económico. Inserta a los países en mercados globales con menos costos en términos de aprovechamiento de mercados de nicho. También permite desintermediar actividades productivas tradicionalmente muy intermediadas en nuestros países, como por ejemplo el agro, entonces la capacidad que tiene de entregar eficiencias a las economías es inmensa”.

En cuanto al tema de la brecha digital, María Fernanda ve rezagos muy relevantes en Latinoamérica y la región andina, en relación a los eslabones de la cadena de comercio electrónico. “Esto no se va a solucionar porque haya una pandemia que provoca un traslado de los comercios y consumidores a lo digital. El ecosistema, para funcionar de manera sostenible, necesita resolver una serie de brechas relacionadas a la conectividad, la inclusión financiera, la madurez de los sistemas logísticos, entre otros.. En una situación como esta, donde se genera un impulso, se exige el abordaje y la solución de esas brechas para realmente poder capitalizarlo”, destaca. 

Finalmente, María Fernanda nos cuenta que la CCCE tiene una iniciativa para que las mujeres se apropien de las habilidades digitales, pero a partir del entendimiento de que tienen que superar una serie de brechas previas. Sus consejos para las mujeres que quieren generar sus propios emprendimientos son:

Generar empoderamiento y liderazgo.
Entender el propósito de su negocio.
Apropiarse de los temas digitales de manera intuitiva, para potenciar las habilidades de su negocio.
Capacitarse de manera permanente para que las habilidades puedan transmitirse a la iniciativa.


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